Basta con abrir una conversación técnica sobre film de envase flexible reciclado para que la abreviatura PCR (post-consumer recycled, reciclado posconsumo) aparezca en la primera frase. Es, además, el término más malinterpretado del sector del film de envase. Las mismas tres letras dan nombre a una técnica de laboratorio que no tiene nada que ver con el film de envase, y la palabra “reciclado” que las acompaña esconde al menos tres métodos de cálculo distintos que, aplicados al mismo rollo de film de envase PCR, arrojan tres cifras diferentes.
Este artículo separa esos significados. Explica qué significa PCR en el contexto del envasado, cómo una botella posconsumo se convierte en resina de grado film, cómo se calcula de verdad el contenido reciclado según la ISO 14021 y qué demuestra y qué no demuestra un certificado GRS aplicado al film de PE PCR. No incluye, a propósito, ninguna cifra de prestaciones: esas cifras corresponden a la ficha técnica de un grado concreto, no a una explicación general. El alcance de la certificación de OLUNRO y los datos de sus certificados están resumidos en la página de PCR y GRS.
Tres cosas que se entienden por “PCR”
1. Contenido reciclado posconsumo. Es el significado que se le da en el envasado. PCR son las siglas de post-consumer recycled (reciclado posconsumo) y describe el material recuperado de un producto una vez que ese producto ha completado su vida útil en manos de un usuario final. Una botella procedente de la recogida selectiva municipal es material posconsumo. Los recortes que se retiran de una línea de transformación no lo son.
2. Reacción en cadena de la polimerasa. Este es el significado de laboratorio: una técnica de amplificación de ADN que se usa en biología molecular. Por eso, si busca “PCR film”, aparecen films de sellado para microplacas de laboratorio y no film de envase. Cualquiera que compre film de envase por internet se topará con esta confusión, y conviene reconocerla pronto: un proveedor que anuncia “PCR film” con formato de 96 pocillos pertenece a otro sector.
3. Un prefijo de grado sin cifra fija. “PCR PE” o “PCR PET” nombran una familia de materiales, no una especificación. La fracción reciclada que hay detrás de esa etiqueta puede ir desde un porcentaje simbólico hasta una entrada totalmente reciclada, y la etiqueta por sí sola no le dice cuál. La cifra hay que pedirla.
En el resto del artículo, PCR se usa en el sentido 1.
De las escamas de botella a la resina de grado film
El camino de una botella recogida hasta una resina que funcione en una línea de extrusión de film soplado pasa por cinco etapas. Cada una existe para eliminar algo que, si se quedara, acabaría siendo un defecto en el film de envase PCR final.
Recogida y clasificación. El material llega mezclado por tipo de polímero, color y nivel de contaminación. La clasificación separa el polietileno del PET y, dentro del polietileno, distingue la entrada de grado botella de la de grado film. La clasificación por color importa más de lo que esperan los compradores: las corrientes naturales y blancas se pueden recolorear; las de color mezclado, por lo general, no.
Lavado. El lavado en caliente con detergente y fricción mecánica elimina los restos de producto, las etiquetas y el adhesivo. El adhesivo es el más persistente: los restos que sobreviven al lavado se carbonizan después en la extrusora y salen como motas negras en el film PCR.
Molienda y separación por densidad. El material limpio se reduce a escamas y la flotación separa el polietileno de los polímeros más densos que han sobrevivido a la clasificación. Es una etapa barata y eficaz, y es también donde se zanja definitivamente la contaminación entre polímeros.
Filtración en fundido y peletizado. Las escamas se funden, se desgasifican y se filtran, y después se cortan en pellets. El calibre de filtración es el ajuste más determinante de esta etapa, porque define el tamaño de la partícula más grande que puede llegar a la hilera del film.
Compounding (formulación y aditivación). Se añaden estabilizantes, agentes deslizantes y agentes antibloqueo y, a veces, resina virgen, para llevar el índice de fluidez y el comportamiento en procesado a una ventana utilizable en la producción de film soplado.
Hay una propiedad que atraviesa las cinco etapas y casi nunca figura en una especificación de compra: el olor. Los restos de producto, el adhesivo y los productos químicos de limpieza dejan trazas volátiles que sobreviven al peletizado, y un film PCR que cumple todos los objetivos mecánicos puede ser rechazado por una marca solo por el olor. El olor depende mucho más del flujo de entrada que del porcentaje, y esa es otra razón para que el flujo de entrada sea la primera pregunta que le hace a su proveedor de film PCR.
La razón por la que el grado film es más difícil de fabricar que el grado botella se reduce a una frase: un gel o una mota que resulta invisible en una pared de botella de dos milímetros se convierte en un defecto visible en un film de treinta micras. La misma carga de contaminación que pasa en una pieza gruesa falla en una delgada. Eso explica por qué el porcentaje de contenido reciclado de un proveedor casi no le dice nada sobre si la resina va a procesarse sin defectos en su línea.
Cómo se cuenta el contenido reciclado
El contenido reciclado tiene una definición formal, y merece la pena leerla una vez en el original en lugar de aceptar una paráfrasis.
La ISO 14021:2016 define el contenido reciclado como la proporción, en masa, de material reciclado en un producto o envase, y solo cuenta dos categorías para esa proporción: material preconsumo y material posconsumo (International Organization for Standardization, sección 7.8.1.1). El mismo apartado traza una línea que sorprende a más de uno: el material preconsumo excluye el material reprocesado, remolido o descartado que se recupera dentro del mismo proceso que lo generó. Los recortes de línea que habitualmente se devuelven directamente a la misma extrusora no son contenido reciclado. Eso es eficiencia de proceso.
De ahí se siguen tres consecuencias, y cada una explica una discrepancia que quizá ya haya tenido con un proveedor de film PCR.
El denominador se negocia en la conversación, pero no en un certificado. Una cifra referida al “film” y una cifra referida al “envase” son números distintos. Un laminado con una capa de film reciclado y una capa de sellado virgen tiene un porcentaje a nivel de envase inferior a su porcentaje a nivel de film, y ambas afirmaciones pueden ser ciertas a la vez.
Para un comprador, preconsumo y posconsumo no son intercambiables. La ISO 14021 cuenta ambos. Muchos compromisos de marca, y un número creciente de marcos regulatorios, cuentan solo material posconsumo o limitan la proporción de preconsumo. Un proveedor puede ser exacto y, aun así, no alcanzar la cifra que mide su cliente.
Lo que manda es la masa, no las capas. Como la definición es en masa, en el cálculo entran el espesor y la densidad del film, no su superficie. Dos estructuras con el mismo porcentaje de contenido reciclado pueden dar un tonelaje reciclado absoluto muy distinto.
La instrucción práctica se reduce a una cosa: cuando alguien le dé un porcentaje de reciclado, pida la definición, el denominador y el flujo de entrada en la misma respuesta. Una cifra que no venga con esos tres datos no es comparable con ninguna otra. La ficha técnica de un grado concreto es el único sitio donde las tres respuestas deberían aparecer juntas: las especificaciones del film de PE PCR están organizadas así.
Qué demuestra la certificación GRS y qué no
El Global Recycled Standard es una norma internacional voluntaria que cubre el contenido reciclado, la cadena de custodia, las prácticas sociales y ambientales y las restricciones sobre sustancias químicas, y cuya verificación corre a cargo de organismos de certificación independientes. Textile Exchange es la entidad propietaria y responsable de su mantenimiento.
Dos umbrales importan comercialmente. Con la versión 4.0 del GRS, un producto necesita al menos un 20 % de contenido reciclado certificado para aparecer siquiera en un certificado de alcance, y al menos un 50 % para optar al etiquetado GRS específico de producto; los productos que quedan entre ambos umbrales están certificados, pero no pueden usar la etiqueta (Textile Exchange, “Standard-Specific Details for Assurance Systems”, sección 1.3.2). La cadena de custodia sigue el Content Claim Standard y, según la norma, se emite un certificado de transacción (TC) por cada transacción entre empresas; ese documento vincula el material con su origen certificado.
La verificación independiente es real, y es más limitada de lo que suponen la mayoría de los compradores. Un certificado de alcance confirma que se auditaron el material declarado por una instalación y su cadena de custodia. No certifica las prestaciones mecánicas del film, no significa que el producto sea íntegramente reciclado y —dicho sin rodeos en el GRS Implementation Manual— la norma restringe las sustancias químicas peligrosas en el procesado de productos GRS, pero «no aborda las sustancias químicas presentes en los Reclaimed Materials ni las que puedan estar presentes en los productos GRS finales» (Textile Exchange, GRS Implementation Manual 5.0, A3.2d). Un certificado GRS responde, por tanto, a una pregunta de abastecimiento, no a una pregunta sobre contacto alimentario o prestaciones. Esas preguntas las responden otros documentos.
Nuestro certificado de alcance, TE-00352946, lo emite Intertek. Cubre film de PE PCR fabricado a partir de entrada preconsumo y posconsumo. Los certificados de transacción, que vinculan un lote entregado con ese origen certificado, están disponibles a petición: pídalos en la fase de cotización y no en la de expedición, para que la documentación viaje con la mercancía y no detrás de ella.
Cinco preguntas que hacerle a un proveedor de film PCR
1. ¿Qué definición de contenido reciclado está citando? Un proveedor que responde “solo posconsumo, según la ISO 14021” le da una cifra comparable. Uno que responde “reciclado” no.
2. ¿Esa cifra es a nivel de film o a nivel de envase? Pida la base de forma explícita. Si la respuesta es a nivel de film, pregunte cuánto queda a nivel de envase cuando se añade el resto de la estructura.
3. ¿Qué flujo de entrada alimenta la resina? La botella posconsumo, el film posconsumo y la recuperación posindustrial tienen perfiles de contaminación, riesgos de olor y opciones de color distintos. El porcentaje no dice nada sobre el flujo.
4. ¿Cuál es la especificación de geles y motas? Esa pregunta anticipa si la resina va a funcionar en su línea. Pida un recuento de defectos por unidad de superficie a un espesor de film declarado, no un porcentaje.
5. ¿Qué documentos viajan con el envío? El certificado de alcance, el certificado de transacción y el certificado de análisis responden a tres preguntas distintas. Pregunte cuáles llegan por defecto y cuáles a petición.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo PCR que reciclable? No, y es habitual confundir ambas cosas. El contenido reciclado describe de qué está hecho el material; la reciclabilidad describe qué puede pasarle después de su uso. Un film puede contener material posconsumo y, aun así, no ser apto para un flujo de reciclado si está laminado con una capa incompatible.
¿Un porcentaje de reciclado más alto implica siempre un film de peor calidad? Por sí solo, no. La calidad depende mucho más del flujo de entrada, del calibre de filtración y del rigor en el compounding que del porcentaje. Un grado de porcentaje alto y bien controlado puede superar en recuento de geles a un grado de porcentaje bajo y mal controlado. Por eso el porcentaje nunca debería ser la única línea de una tabla comparativa.
¿Se puede alcanzar un 100 % de contenido reciclado? Técnicamente, en algunas estructuras y aplicaciones sí; en términos comerciales, el techo depende de las prestaciones que exija la aplicación y de cómo esté certificado el material. La pregunta que merece la pena hacer no es si puede llegar al 100 %, sino cuál es el porcentaje más alto viable para esta estructura y qué cambia cuando sube.
¿El film PCR se imprime igual que el film virgen? La energía superficial y la adherencia de la tinta son propiedades del tratamiento del film, no de su contenido reciclado. La variable que introduce el PCR es la consistencia: la variación entre lotes de la resina puede alterar la absorción del tratamiento, así que conviene vigilar el nivel de tratamiento corona lote a lote en lugar de dar por hecho que un ajuste fijo se mantiene.
¿Dónde encaja el GRS si su cliente se lo pide? El GRS es una respuesta a la pregunta de la cadena de custodia, la que más se pide en los mercados de exportación. Si el requisito de su cliente es una obligación normativa concreta de contenido reciclado, compruebe si esa obligación cuenta el material preconsumo: el GRS sí lo cuenta, y el esquema del cliente puede que no.
Si compra film de PE PCR certificado GRS para exportación y necesita el paquete documental, incluidos los certificados de transacción, envíenos sus especificaciones técnicas y le preparamos una cotización. El mismo formulario de consulta cubre también nuestra gama de bolsas de PE PCR.
Referencias
International Organization for Standardization. Environmental Labels and Declarations — Self-Declared Environmental Claims (Type II Environmental Labelling). ISO 14021:2016, ISO, 2016, sección 7.8.1.1.
Textile Exchange. “Standard-Specific Details for Assurance Systems”. Textile Exchange, 2026, textileexchange.org/app/uploads/2026/04/TE-TXL-POL-204-V1.0-Standard-Specific-Details-for-Assurance-Systems.pdf.
Textile Exchange. Global Recycled Standard Implementation Manual 5.0. Textile Exchange, 2020, textileexchange.org/app/uploads/2020/08/GRS-201-V5.0-GRS-Implementation-Manual.pdf.